domingo, mayo 17, 2009

Chau

AUSENCIA DE DIOS

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Mario Benedetti

Gracias por todo, Mario.

Por ésto...



Y por ésto...

jueves, mayo 14, 2009

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos




Rebel without a cause

Al final, hay que elegir las causas, establecer prioridades, decidir cuando y dónde, qué sí y que no, a sabiendas de que en todo caso no se ganará la guerra, siquiera la batalla, siquiera si tendrá sentido.
Pero hay que elegir.
Guerra, batalla, escaramuza.
Por un momento, o por la vida.
Pero hay que elegir, aunque se pierda.

miércoles, mayo 13, 2009

Otra muerte sin importancia

Entre otras miles de personas que han muerto hoy, y que nunca serán noticia, no al menos en nuestro país... probablemente ni siquiera en el suyo, cabe destacar ésta, Tránsito Amaguaña, de la que nadie nunca hemos oído hablar, y sin embargo, de la que todos deberíamos aprender.

martes, mayo 12, 2009

lunes, mayo 11, 2009

Sucede

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito,
impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñasy mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado,
dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,vacilante, extendido,
tiritando de sueño, hacia abajo,
en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones,
a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre
y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejosque debieran haber llorado de vergüenzay espanto,
hay paraguas en todas partes,
y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda



Aunque prefiero...